Papa, entre cristianos y comunismo en Cuba

    Publicado en marzo 26, 2012

    Aquí es la cuna de la revolución cubana. Una ciudad testigo de más de cinco décadas de la formación de un país socialista, ubicada a sólo 180 kilómetros del país cuna del capitalismo, Estados Unidos.

    Alejandro Torres, enviado

    En las calles de Santiago de Cuba y en su arquitectura pueden verse las huellas de aquel divorcio entre el Estado socialista y la religión, entre ella, de las jerarquías gobernantes del catolicismo.

    En la Plaza Francisco Céspedes está ubicada la centenaria Catedral de Santiago, cuya arquitectura contempla un basamento de accesorias comerciales de alquiler. Y la altura de la catedral se impone al palacio municipal de Santiago, sede de los poderes del socialismo cubano justo de frente.

    Durante casi un siglo esta catedral no había sido remozada. Hoy tiene problemas de filtraciones que están siendo corregidos con una ayuda mutua de cooperación entre el Gobierno socialista y la jerarquía católica.

    En 14 años, tras la visita de Juan Pablo II, la primera de un pontífice a la Isla, la relación Estado socialista e Iglesia Católica ha experimentado una lenta y paulatina restauración también. La teología de la liberación, impulsada por sacerdotes comprometidos con las luchas sociales obreras y campesinas permitieron el acercamiento.

    Apenas en diciembre del 2011, el Gobierno socialista de Raúl Castro regresó a manos de la Iglesia la administración de estos locales comerciales de la Catedral de Santiago, para que puedan ser alquilados por la Iglesia. Otra muestra de los esfuerzos por restañar la relación entre creyentes y no creyentes, entre marxistas y religiosos aquí en Cuba.

    En las calles de Santiago de Cuba, la primera ciudad a la que llega Benedicto XVI a la Isla, las huellas de la gestación de la Revolución cubana están vivas.

    Aquí está la casa donde Fidel Castro vivió de niño al lado de su profesora española, están los monumentos a los caídos en los asaltos al cuartel Moncada, a la jefatura de Policía de Batista, la fábrica nacional de puros que fumaban los revolucionarios y están vivas las leyendas del Ché Guevara cuando aquí los revolucionarios tomaron la ciudad tras su llegada de Tuxpan, Veracruz, en México.

    Para los santiagueros este lunes es un día más que especial, ya sea porque no se trabaja y los no creyentes se resguardarán en sus casas a descansar ante el caos que existe en las calles por la excesiva vigilancia de la seguridad; para los creyentes, este lunes es un día de manifestar su fervor religioso en el país socialista menos católico de América.

    Este lunes, a las 17:00 horas de Cuba, Benedicto XVI pronunció una misa. “Abajo el comunismo” alcanzó a gritar dos veces el hombre mientras corría hacia el altar donde en unos minutos el

    Benedicto XVI oficiaría su primera misa en la Isla socialista.

    El disidente cubano, un hombre negro, alto y esbelto, que vestía pantalones de mezclilla y playera obscura logró burlar la férrea seguridad que desde hace días había blindado esta ciudad oriental.

    Los elementos de seguridad lograron detener al hombre y callarle mientras lo arrastraban hacia fuera de las vallas para sacarlo de la plaza. Los asistentes abuchearon el acto y algunos de quienes lo tuvieron cerca se le fueron encima a golpes. El manifestante fue escoltado por los agentes de seguridad vestidos de civil y sacado de la Plaza de la Revolución Antonio Macedo.

    Tras el incidente la gente se agitó y fue necesario que desde el sonido pusieran música a un volumen alto para evitar los murmullos desatados por los gritos del disidente que rompieron el largo silencio que había. La misa de Benedicto XVI estaba por iniciar.

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