Enfrenta México “dolor”

    Publicado en marzo 25, 2012

    El país vive momentos de dolor, dice; pide por que se superen violencia, pobreza y  corrupción

    Natalia Gómez, Julián Sánchez, Jorge Ramos y Juan Arvizu  Enviados
    politica@eluniversal.com.mx

    SILAO, Gto.— El papa Benedicto XVI reconoció que México atraviesa momentos de dolor, por lo que pidió a la Virgen de Guadalupe auxiliar a los mexicanos para superar problemas como el narcotráfico, la criminalidad, la corrupción, la crisis de valores, la división en las familias, la migración forzada, la pobreza y la violencia doméstica.
    “Acudimos a María en busca de consuelo, fortaleza y esperanza”, dijo el Pontífice, en su mensaje una vez que terminó el rezo del Angelus Domini, oración de mediodía y posterior a la Eucaristía.

    Ante miles de católicos y desde un gran altar instalado en el Parque Bicentenario, en las cercanías del cerro del Cubilete, las súplicas por el país siguieron.

    Pidió a María de Guadalupe inspirar a los mexicanos para que se respete, promueva y defienda la vida humana, así como para fomentar la fraternidad, evitar “la terrible venganza” y desterrar el odio que divide.

    El mensaje de bienvenida del arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, confirmaría la necesidad de plegarias que el Sumo Pontífice pediría para México en esta multitudinaria celebración. El purpurado señaló que la visita a México del sucesor de Pedro se da en medio de violencia, discordia, crimen injusticia y calamidades.

    “Hemos vivido en los últimos años acontecimientos de violencia y muerte que han generado una penosa sensación de temor, impotencia y duelo. Sabemos que esta dramática realidad tiene raíces perversas que la alimentan: la pobreza, la falta de oportunidades, la corrupción, la impunidad, la deficiente procuración de justicia y el cambio cultural que lleva a la convicción de que esta vida solo vale la pena ser vivida si se permite acumular bienes y poder, rápidamente y sin importar sus consecuencias y costo”, expresó Rábago a Su Santidad.

    En la celebración eucarística, que hizo coincidir por primera vez en los últimos seis años al presidente Felipe Calderón y su ex contrincante electoral y hoy candidato Andrés Manuel López Obrador, así como a Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto, el Pontífice dijo:

    “Pidamos a la Virgen María que ayude a purificar nuestro corazón, especialmente ante la cercanía de la celebración de las fiestas de Pascua. Pidámosle también que siga acompañando y amparando a sus queridos hijos mexicanos y latinoamericanos, para que Cristo reine en sus vidas y les ayude a promover audazmente la paz, la concordia, la justicia y la solidaridad”.

    Al Santo Padre, que concelebró la misa con 200 religiosos más, entre sacerdotes, obispos y cardenales de México y América Latina, le ponían atención unas 640 mil personas, según los cálculos oficiales dados a conocer por el Vaticano, unas 500 mil dentro del Parque Bicentenario y otras 140 mil fuera.

    En la homilía no sólo se incluyeron las súplicas, sino también advertencias de los problemas por las que pasa en estos momentos la Iglesia católica.

    El Papa alertó que la Misión Continental, impulsada desde 2007 en Aparecida, Brasil, tiene el reto de alentar hoy a los cristianos para que resistan la tentación de una fe superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente.

    “También aquí se ha de superar el cansancio de la fe y recuperar la alegría de ser cristianos, de estar sostenidos en la felicidad interior de conocer a Cristo y de pertenecer a su Iglesia”, dijo.

    Benedicto XVI no fue recibido con ese cansancio por los fieles presentes. Al menos no con el desgaste físico, pues muchas de las miles de personas que asistieron, aunque habían ya pernoctado en el lugar, esperaron por horas en el lugar la llegada del Vicario de Cristo, que arribó en un helicóptero del Estado Mayor Presidencial luego de sobrevolar el monumento a Cristo Rey, símbolo de la Guerra Cristera.

     

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