“Un reconocimiento a la dignidad de América”

    Publicado en marzo 14, 2012

    FEDERICO LOMBARDI, VOCERO DE LA SANTA SEDE

    Jorge Gutiérrez / Corresponsal
    CIUDAD DEL VATICANO

    Las visitas del papa  Benedicto XVI a México y Cuba serán un reconocimiento a la dignidad de América Latina: conmemorará el Bicentenario de sus independencias y abrazará a todo el continente a través de esos países, dijo el padre Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, en entrevista con EL UNIVERSAL.

    “México era una meta ineludible por ser la nación con más católicos de habla hispana”, explicó. “Pero también influyó el inolvidable recuerdo de las  recepciones a Juan Pablo II y la extraordinaria acogida que han tenido las reliquias de este Papa”, detalló.

    El viaje a Cuba, dijo, también es con motivo de los 400 años del descubrimiento de la Virgen de la Caridad del Cobre. Aquí presentamos extractos de la conversación:

     ¿Cuál es el significado que el Vaticano da a los inminentes viajes del Papa a México y a Cuba?

    Estos viajes, que el mismo Papa anunció el 12 de diciembre, durante la solemne celebración del día de la Virgen de Guadalupe y del Bicentenario de las Independencias de los países de América Latina, se inscriben en el marco de esta histórica conmemoración que el Santo Padre ha querido enaltecer con su presencia en México y Cuba, visto que el viaje vale para todo el continente.

    Su presencia en estos países es, asimismo, un expreso reconocimiento de la dignidad de América Latina, hecho que seguramente se traducirá en un estímulo para que todas sus naciones puedan seguir desarrollándose en el marco de la paz, la justicia y la libertad.

    ¿Cuáles fueron los criterios para optar por México y Cuba?

     La decisión de visitar México no fue un problema por ser el país de lengua española más grande y poblado del continente. En razón de lo anterior, las muchas invitaciones que ha recibido  y, sobre todo, el gran afecto y el enorme deseo de recibirlo que siempre le ha manifestado el pueblo mexicano, para el Papa era del todo natural elegirlo para esta visita. Pero también influyó el inolvidable recuerdo de las  recepciones a Juan Pablo II y la extraordinaria acogida que han tenido las reliquias de este Papa. Conociendo todo lo anterior, Benedicto XVI sabía perfectamente que, de hacer un nuevo viaje a América Latina, México era una meta ineludible.

    Creo que también influyó otro hecho de gran relevancia histórica tanto para  México, como para la Santa Sede
    Sí, estaba por mencionarlo. Se cumplen 20 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede, un acontecimiento histórico que fue facilitado por los grande encuentros que tuvo México con el papa Juan Pablo II. Recordar estos 20 años de relaciones, siempre cordiales y positivas, es también un bellísimo motivo para que el Santo Padre visite México.

    ¿Cómo evalúa estos 20 años de relaciones?

    Yo definiría estas relaciones como excelentes, muy cordiales y algo muy bello, ya que antes vivíamos en una situación extraña, anómala, porque México tiene una gran tradición católica y su pueblo siempre está muy cerca y con gran amor hacia el Santo Padre. Ahora vivimos una situación normal, natural, que corresponde a la fe religiosa de su pueblo y a la amplia presencia de la Iglesia católica en el país.

    ¿Por lo que toca a la elección de Cuba?

    En este país el motivo son los 400 años del descubrimiento de la Virgen de la Caridad del Cobre, un evento de gran importancia para la Iglesia y los católicos de la isla, visto que esta Virgen es el punto de referencia de la religiosidad del pueblo cubano. Como México y Cuba se encuentran en la misma dirección y el Papa deseaba participar en este jubileo, no le fue difícil optar por una visita a ese país, cuya población también espera el afecto y estímulo del Santo Padre.

    ¿Cómo nació la idea del viaje a México?

    Por su edad, condiciones físicas y empeños pastorales Benedicto XVI no había respondido positivamente a las invitaciones a visitar México,  pero todos sabíamos que tarde o temprano aceptaría ir a este país. Tan es así que una vez escuché decir del Papa: “Si tengo la oportunidad de volver a América Latina, México es una prioridad”. El Bicentenario, por su trascendencia histórica, resultó una excelente ocasión para organizar este viaje que, repito, también es para todo el continente americano.

    Visto que sus grandes prioridades son Europa y África, muchos católicos latinoamericanos sienten que Benedicto XVI no está muy cerca de ellos.

    Esta idea está totalmente infundada. El viaje del Papa a Brasil no fue sólo para este país, sino para todo el continente: participó en la Asamblea de sus episcopados y sus discursos fueron dirigidos a América Latina y no sólo a Brasil. Tampoco hay que olvidar que ese viaje  fue uno de los primeros del Pontificado y el primero intercontinental de Benedicto XVI, hecho que evidencia su gran atención en esta región.

    El Papa conoce, por otra parte, la gran importancia que tiene América Latina para la humanidad y para el futuro de la Iglesia católica, por encontrarse allí el mayor número de católicos del mundo. Las visitas a México y Cuba son, en este sentido, una ulterior prueba del empeño, interés y gran afecto que siente el Papa por este continente.

    Aunque usted dijo que el Papa no tocaría temas de política interna en estas visitas, los católicos mexicanos esperan un mensaje fuerte del Papa contra la pobreza, desigualdad, corrupción y sobre todo contra el clima de violencia, que experimenta el país

    Todos conocemos el estilo de los discursos del Santo Padre y también que no cierra los ojos ante los grandes problemas: en la homilía del 12 de diciembre, para que pudieran ser afrontados, hizo un amplio discernimiento sobre la violencia y corrupción en América Latina. En este sentido creo que también en México exhortará al  gobierno y al  pueblo a superar la violencia y los obstáculos que presenta la vida del país a través de la justicia y de la paz.

    Cuba tampoco está exenta de problemas. El largo embargo y la liberación de los presos políticos son sólo algunos de ellos

    Benedicto XVI conoce perfectamente los problemas de Cuba y los cambios que está operando, sobre todo por el importante papel de la Iglesia local en materia de libertad religiosa y del país: la mediación del cardenal Jaime Ortega Alamillo fue muy importante en la liberación de detenidos. La Santa Sede sigue muy de cerca este proceso, sin olvidar el embargo que afecta al pueblo cubano.

    La visita del Papa a Cuba será un momento de estímulo para el país y para su Iglesia católica.

     

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