Benedicto XVI, el Papa que vino de Alemania

    Publicado en marzo 14, 2012

    Joseph Ratzinger estuvo en las juventudes hitlerianas, en los años de la Segunda Guerra Mundial

    Jorge Gutiérrez  / Corresponsal
    CIUDAD DEL VATICANO

    Elegido Papa el 19 de abril de 2005, para luego adoptar el nombre de Benedicto XVI, Joseph Ratzinger nace el 16 de abril de 1927 en el poblado de Marktl am Inn, una pequeña ciudad
    bávara alemana. 

    Hijo de Joseph y María Ratzinger, que también procrearán a Georg, quien  seguirá igualmente la carrera sacerdotal, y María, que morirá soltera, Joseph será bautizado el mismo día de su nacimiento, un sábado santo.

    “Siempre me he llenado de sentimientos de gratitud por haber sido inmerso en el Misterio Pascual de esta manera… cuanto más lo reflexiono, tanto más me parece apropiado a la naturaleza de nuestra vida humana”, escribirá en sus memorias.

    En ellas también recordará que a causa del trabajo de su padre, un policía rural, frecuentemente su familia cambiaba de domicilio: cuando tenía dos años se mudarán a Tittmoning; en 1932 a Auschau am Inn y en 1937 a Hufschlag, donde Joseph pasará su adolescencia, iniciará sus estudios y donde en 1939, entrará al seminario de Traunstein, para iniciar su carrera eclesiástica.

    Ese  año Hitler emite un decreto, en vigor hasta 1945, que obliga a los jóvenes de entre 14  y 18 años a inscribirse en las juventudes hitlerianas. Con sólo 16 años, Joseph es enrolado en la aviación militar alemana, en el escuadrón de artillería contraérea, y un año más tarde en un grupo dedicado a las  interceptaciones radiofónicas.

    Poco antes del final de la guerra  es transferido a un grupo que excavador de trincheras que también entonaba cantos por las calles para levantar la moral de la población. 

    En una de estas marchas, abril de 1944, como él mismo ha recordado, desertará y sólo gracias  a un sargento que le permite escapar evitará el  fusilamiento. Concluida la guerra, Joseph será recluido en un campo aliado, cerca de la ciudad de Ulm, del cual será liberado el 19 junio de 1945.

    Desde el mismo día en que Ratzinger es elegido Papa, los medios de información internacionales comienzan a describirlo con calificativos que sin  precedentes, tales como “el Papa panzer”, nombre de los tanques  alemanes o  el “rottweiler de Dios”.

    El regreso al seminario

    En noviembre de 1945, junto con su hermano Georg, Joseph vuelve al seminario; dos años más tarde ingresa a un instituto teológico de la Universidad de Munich y el 29 de junio de 1951 él y su hermano mayor son ordenados sacerdotes en la catedral de Freising.

    El sacerdocio no impedirá a Joseph continuar con sus estudios, que concluye en la Facultad de Filosofía y Teología de Freising, para después obtener el doctorado en teología por la Universidad de Munich (1953) con un trabajo dedicado a la revelación y a la teología de la historia de San Buenaventura; también consigue su habilitación como docente universitario, actividad que inicia en la universidad de Bonn, 1959, como profesor de teología fundamental.

    Su sólida formación  le permitirá ser primer consejero teológico  del cardenal Frings, en el Concilio Vaticano II  (1962-1965), y poco después  profesor de teología dogmática en la universidad de Tübingen, que abandona por la fuerte presencia del marxismo en la misma. Su carrera académica la continuará en la Universidad  de Ratisbona, donde se convertirá en decano, vicepresidente y consejero teológico de los obispos alemanes.

    Arzobispo de Munich y Freising

    En marzo de 1977, Joseph Ratzinger se convierte en arzobispo de Munich y ese mismo año en cardenal presbítero por voluntad de Pablo VI, cuya muerte,  en 1978, lo hace participar en el cónclave que eligió a Juan Pablo I. 

    Con el repentino fallecimiento de ese Papa, Ratzinger  participa  en su segundo cónclave, el que eligió Pontífice al cardenal polaco  Karol Wojtyla. Juan Pablo II  será decisivo para su carrera: en  1981 lo nombra Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y presidente de la Comisión Teológica Internacional. Muchas son las actividades que desarrollará el cardenal Ratzinger durante el largo pontificado de Juan Pablo II. Asistirá a sínodos, presidirá comisiones y en el ex Santo Oficio conocerá las denuncias contra sacerdotes pederastas que, ya siendo Papa, le traerán un mar de críticas.

    El sucesor de Juan Pablo II y la pederastia

    El 19 abril  de 2005, en el cuarto escrutinio del segundo día del cónclave, Ratzinger se convierte en el sucesor de Juan Pablo II.

    De la pederastia en la iglesia ya se había hablado durante el pontificado de Juan Pablo II, pero el cardenal Ratzinger, no obstante ser el titular de la congregación que se ocupaba de estos casos,  nunca fue involucrado. Sin embargo, todo cambió en el 2010, cuando el diario The New York Times, exhibiendo algunos documentos eclesiásticos, informa que la cúpula vaticana ocultó los abusos del sacerdote estadounidense Lawrence C. Murphy, presunto violador de  200 niños sordos de una escuela del Wisconsin.

    “La correspondencia interna entre los obispos del Wisconsin y el otrora cardenal  Ratzinger muestra que la prioridad era, en  aquel tiempo, proteger a la Iglesia del escándalo”, sostiene el diario neoyorquino.

    El Times  precisa que  en 1996  Ratzinger no dio respuesta a dos cartas del arzobispo de Milwaukee, Rembert G. Weakland, que trataba el tema, y que el cardenal Tarcisio Bertone, sólo ocho meses después, ordenó a los obispos de Wisconsin iniciar un proceso canónico contra el padre Murphy.

    Bertone interrumpió el proceso debido a una  carta que Murphy  dirigió  a Ratzinger, en la que afirmaba que el caso había prescrito y pedía comprensión. “Quiero vivir lo que me queda de vida en la dignidad del sacerdocio”, decía la misiva.

    Según el periódico, Ratzinger nunca respondió la carta, pero tampoco sancionó al sacerdote, quien, antes de morir (1998), fue transferido a una parroquia.

    El diario católico Avvenire, refirió al respecto que después de la primera denuncia se abrió una investigación contra Murphy y que si bien el juez la archivó, la diócesis de Milwaukee lo suspendió temporalmente y luego definitivamente, mientras que el portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, explicó en un comunicado que el Vaticano conoció el caso sólo hasta 1996,  que Murphy no fue sancionado por su estado de salud y la ausencia de nuevas acusaciones y que tampoco fue reducido al estado laical porque “la ley canónica no prevé sanciones automáticas”.   

    El caso  desencadena una oleada de denuncias de pederastia  sacerdotal y si bien en muchas de ellas no aparece el nombre de Ratzinger, las dudas sobre su actuación al frente del ex Santo Oficio no desaparecen, como sucede con el caso del padre mexicano Marcial Maciel, que tanto él como Juan Pablo II conocieron. 

    Cuando  el periódico The Hartford Courant  publicó las primeras denuncias contra Maciel en  1997, el Papa polaco hizo oídos sordos y en alguna forma también Ratzinger.

    En 1999, año en el que el obispo mexicano Carlos Talavera le entregó una carta detallando los abusos de Maciel sobre el ex sacerdote legionario Juan Manuel Fernández Amenábar, la respuesta del hoy Papa fue concluyente: “Lamentablemente no podemos abrir el caso del padre Maciel, porque es una persona muy querida por el Santo Padre, ha ayudado mucho a la Iglesia y lo considero un asunto muy delicado”, según recuerda Jesús Rodríguez en el libro  La confesión. Las extrañas andanzas de Marcial Maciel y otros misterios de la Legión de Cristo.

    Con la muerte de Juan Pablo II y la posterior elección de Ratzinger el caso Maciel se reabrió, pero no es sino  hasta el 2006 cuando el papa Benedicto XVI  “sanciona”  al fundador de los Legionarios de Cristo: le prohibe decir misas en público y lo obliga a dedicarse a “una vida de oración y penitencia”.

    La avanzada edad y el delicado estado de salud del Maciel, explicó el Vaticano, motivó este tipo de sanción.

     

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